viernes, 3 de octubre de 2014

Dicen











Dicen que la paciencia
es una virtud
pero yo no quiero esperarla.

Dicen que las malas noticias
aumentan la capacidad de soportar;
pero yo no quiero resistirlas.

Dicen que el malestar
negocia con el dolor la paz
pero yo no quiero ser la hipoteca.
¡Qué nunca pase!

Dicen que la apatía
es lepra de pelmazos
pero yo no quiero interesarme
en lo que detesto.

Dicen que renunciar a algo
fue tiempo perdido
pero yo no quiero perder
más tiempo perdido.

Dicen que las adversidades
te hacen más fuerte
pero yo no quiero entrenar con ellas,
debilitan
y si vienen en seguidilla:
Destruyen.

Al final
pronunciar la ecuación:
Yo no quiero + que nunca pase
Es = a Aquí estoy, vengan por mí.


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jueves, 28 de agosto de 2014

Receta para crear desamor






Es sencilla la receta para crear desamor.
En un recipiente limpio se depositarán los ingredientes:
El primer paso será derramar 250 mililitros de desidia.
Vaciar abruptamente la confianza partida en rodajas.
Debe uno mezclar una cucharadita de bilis.
Agregar  mínimo dos piscas de engaño.
Cortar varias hojitas frescas de mentira al gusto.
Espolvorear varios segundos de miradas retadoras.
Despellejar medio kilo de celos
y hervirlos con enojo a temperatura carbón.

Al ingerirla sentirá una amargura
que debe de salir sin vomito.
Saldrá con palabras insultantes,
van a fluir
y ellas terminarán con todo.



miércoles, 13 de agosto de 2014

Te seguiré queriendo










Cuando las magnolias
pierdan la caseína de sus pétalos
y cabizbajas sus cabezas
conciten el frío del final.
Te seguiré queriendo.

Cuando las tapias
en plastilina  se conviertan
y caigan sobre la historia de los dos
y nos sepulten las ganas de vernos.
Yo, amor mío,
aun con el peso de los escombros.
Te seguiré queriendo

Cuando el puente se parta
justo en medio de nosotros
y quedemos frente a frente
en los acantilados
y te vea más preocupada
por como salir de ahí
que por como rescatarme.
Yo, amor mío.
Te seguiré queriendo

Cuando te falte la paciencia
y ronden sobre tu cabeza
los alvéolos del enojo
y el habla me postergues
con atisbos de cuatro madrugadas.
Yo, amor mío.
Te seguiré queriendo.

Cuando el vinilo de los discos
se desgaste
y estropeé los cumplidos
que nos hemos dicho
y pause la manera especial
en que te llamo.
Te seguiré queriendo.
                                                                                                                            
Cuando los cardenales
aterricen heridos
por las flechas de Cupido
y sus plumas candorosas
se dilaten
y se hagan polvo.
Yo amor mío,
aun con la ausencia de la nada.
Te seguiré queriendo.






sábado, 26 de julio de 2014

Caminando voy me voy






Caminando voy me voy.
Mi ventana gris esta abierta
para que el sabor a libertad entre
con su despampanante bólido.

El físico segundos atrás se queda.
El aura se separa de lo grisáceo
mis zapatos escriben un mensaje
visible desde la capa de ozono
a puro signo positivo.

Caminando voy me voy.
Me despido de todo lo que cruzo
sin repartir saludos;
risueño para que las aves silben,
saludando la cortesía de avanzar.

Los domicilios se levantan;
presentan sus numeraciones.
Se me pegan:
Las flamitas pasajeras,
las estrategias,
la inspiración;
he salido a buscar algo que no busco
pero necesito.

Caminando voy me voy.
Me diluyo en el ambiente,
soy un sonido más de la atmósfera,
un engrane dando un plus,
la diminuta dehesa
quiere verme sumergido
en sus quimeras verdes.

Las avenidas auguran sorprender
y cumplen,
el árbol me habla,
el perro ofrece ser mi guía,
hasta la contaminación
jura no hacerme males.

Soy hermano de todo ser viviente,
mis pasos queman cotidianidad,
reciben maná de esperanza.

Caminando voy me voy
de las cosas viejas
y a las nuevas les digo:
“no por siempre”
guardando lo que quiera quedarse,
despidiendo lo que se aferre a quedarse,
al fin y al cabo yo decido;
pues, ¿si algo eterno muere
por qué habría de ser eterno?
y ¿si algo que valió la pena muere
por qué no habría de ser eterno?

Caminando voy regreso
a mi casa con la mente despejada.
Salí con ideas,
arribo al tapete de dulce hogar
 a la octava potencia.

La banqueta dejó de ser mi amiga despreciada,
dejé a ras de suelo
todo perjuicio que permisivo junté.

La caminata distendió las cuerdas amarradas
que me hacían tropezar.
















domingo, 25 de mayo de 2014

Desencantada teatrofilia




Ya conozco tus guiones,
ya no me sorprendes,
tus tramas son uniformes
y el histrionismo ya es inaguantable.


Comenzaste con carteles de comedia
y ya vas en los de drama,
no esperemos que el terror
nos haga monstruos.


El tiempo no nos cambió.
Lo que pasa es que aprendimos a fingir,
y fingir amar
es como morir cocido
en una caldera de agua tibia.


Las malas presentaciones
solo pueden recibir aplausos
si se detienen
a pesar de la obligación de continuar.

¿Para qué seguir?

Una pésima función de teatro
nunca llegará a broadway.




miércoles, 21 de mayo de 2014

Tejer acciones







Si gastas una moneda con gusto
es porque no es tuya.

Si gastas una moneda enojado
es porque compraste para alguien más.

Si tiras una moneda a la fuente
es porque quieres perderla.
Si no la tiras
los futuros números rojos
te llevarán a la escena de la fuente.

Si regalas una moneda
es porque temes pedirla algún día.

Si recibes una moneda
es porque tus cejas limosnearon.

Si no tienes monedas
la siguiente debe valer
la triste búsqueda
de la supervivencia.

Si tienes la alcancía llena de monedas
te vuelves un méndigo mendigo
que se prohíbe romper la alcancía
y piensa igual que el que no tiene monedas.


lunes, 21 de abril de 2014

La Cucaracha (Fábula)




La cucaracha no quería ensuciar
la cocina impecable de olor frambuesa;
platillos suculentos evitó ansiar,
hallabasé contra su naturaleza.

Deseaba ganar confianza de alteza.
¡Ser auxiliar de cocinera ejemplar!
para ayudar salió veloz a la mesa,
los postres con sus antenas decorar.

Pavor causó su animalidad expuesta,
le aventaron y en seguida le pisaron.
¡Otra vez  la apariencia ganó la apuesta!





miércoles, 19 de febrero de 2014

Hay orillas







Hay orillas que nunca terminan
y se vuelven redondas
como la tierra.

Hay orillas que incitan a ir por ellas;
las del mar por ejemplo
las de una guitarra afinada
o las de una mujer decidida.

Quedarse en la orilla
suena a meta no alcanzada
pero es necesario visitar otras latitudes.
Ir todo el tiempo por el centro
aunque sea ganando
deja de causar admiración.

Hacerse a un lado
en el momento indicado
muchas veces salva la vida.
Una estampida no puede detenerse
simplemente con las ganas
de quedarse parado de frente.

La orilla no priva,
un paso vale.
Lo mismo se puede hacer ahí
que en otro sitio.

En teoría debería estar encerrada
pero es más libre que todo lo que encierra,
porque también está afuera.
Una línea,
un triangulo
un rombo…
nada escapa a ella

No deben subestimarla
pues puede volverse inacabable.

Hay orillas que nunca terminan
y se vuelven redondas
como la tierra.