lunes, 25 de noviembre de 2013

Perezoso






Cambias el maletín de la preocupación
por una sabana que te quite el frío del mediodía.
Socavas las demandas familiares
subiendo el volumen de los programas de tv.

Al que no espera nada
también le llega algo.
Encontraste la formula
sin menear un meñique

El colchón y el sofá
ya tienen parte de tu espíritu
y el molde adaptado
del cuerpo arrellanado.

Ignoras cualquier actividad física
así como el arcoíris desprecia
las colores que no lo visten.

Cualquier obligación
es un castigo insoportable;
no puedes dormir
aunque se te duerman
las vertebras
o la lengua
si no terminas las indicaciones.

El trabajo es tu tormento
y eres una ánima en pena
malencarada
y sin consuelo,
cuando expías tus holgazanes pecados
cumpliendo lo que bien podría hacer otro
y ocasionalmente debes hacer tú.









3 comentarios:

  1. jajajaja!!!
    Perfecta radiografía en versos, de un perezoso!!!!
    Alegría, volverte a leer .Imagino que las ausencias son por no ser perezoso!!!
    La pereza crónica, de dia a día, no es buena
    Pero tomarse ratos o días...es muy saludable
    Yo, a veces lo practico...el único esfuerzo que realizo, es ducharme y cambiarme de pijama jajajaja y vuelta a la cama a ver pasar el día jajajaja
    Besotesssssss

    ResponderEliminar
  2. Romu, me alegro verte de nuevo...Tu poema es toda una crítica de un ser que no espera nada, ni tiene expectativas...Sólo quiere descansar y ver pasar las horas..sonrío. Imagino y sé que no me equivoco, que estás ocupadísimo y no tienes tiempo para el blog, por eso publicas de tarde en tarde...Tus poemas siempre son profundos, detallistas y generosos...Te dejo mi felicitación por tu buen hacer y mi abrazo inmenso...Gracias por tu visita y tus palabras...
    Feliz semana y mi ánimo siempre, Romu.
    M.Jesús

    ResponderEliminar
  3. Hacía tanto que no te leía que pese al aire cómico y satírico que tiene esto, leerte me causó tanto de eso que sólo lo que tú escribes lo hace, una especie de emoción de verte de vuelta o esa ya tan constante empatía, porque si bien recordé a algunos perezosos que conozco también puedo decir que estoy dotada de tanta holgazanería como lo sugiere tu escrito, pero es que, vamos, ¡el trabajo es una prisión!.

    Te dejo un gran abrazo como de costumbre mi querido y admirado Omar.

    ResponderEliminar

epistolas