miércoles, 19 de febrero de 2014

Hay orillas







Hay orillas que nunca terminan
y se vuelven redondas
como la tierra.

Hay orillas que incitan a ir por ellas;
las del mar por ejemplo
las de una guitarra afinada
o las de una mujer decidida.

Quedarse en la orilla
suena a meta no alcanzada
pero es necesario visitar otras latitudes.
Ir todo el tiempo por el centro
aunque sea ganando
deja de causar admiración.

Hacerse a un lado
en el momento indicado
muchas veces salva la vida.
Una estampida no puede detenerse
simplemente con las ganas
de quedarse parado de frente.

La orilla no priva,
un paso vale.
Lo mismo se puede hacer ahí
que en otro sitio.

En teoría debería estar encerrada
pero es más libre que todo lo que encierra,
porque también está afuera.
Una línea,
un triangulo
un rombo…
nada escapa a ella

No deben subestimarla
pues puede volverse inacabable.

Hay orillas que nunca terminan
y se vuelven redondas
como la tierra.




7 comentarios:

  1. A caminar por la orilla se le pueden dar muchos significados: prudencia, miedo, inseguridad, placer, y, como tu dices, ¡ojo! se puede volver interminable...

    Un poema de pensamientos profundos, Romu
    Bienvenido, de nuevo
    Fina

    ResponderEliminar
  2. La orilla que leo en tu poema, es un paisaje mental, es como jugar con un limón, es tener conciencia de borde, de dualidad, todo vuelve a su lugar en un mundo cíclico y eterno.
    Me ha gustado muchísimo, es fantástico volver a leerte,
    un abrazo

    ResponderEliminar
  3. Romu, bienvenido de nuevo al camino de las letras, amigo...Me gustan las orillas, porque desde ellas miramos en perspectiva el horizonte y el vuelo de las gaviotas...En las orillas nacen las prímulas anunciando la primavera, a las orillas llegan los animales a beber y a refrescarse...y desde la orilla soñamos con la inmensidad...Quizá la orilla se hace interminable, pero nos invita a descansar y a seguir adelante...sonrío.
    Mi felicitación y mi abrazo inmenso, compañero de letras.
    M.Jesús

    ResponderEliminar
  4. Romu, para los surrealistas, cruzar a la otra orilla era una forma de morir. La orilla como leit motiv inspirador es muy interesante y te ha quedado regio tu poema.
    Un abrazo y me encanta verte de nuevo como habitante de este maravilloso planeta conformado de felicidad y desdicha. Un abrazo fuerte Romu.

    ResponderEliminar
  5. Qué estimulante es volver a transitar en la orilla de tus versos y caer, suave, en el centro de un buen poema
    Me gustaron todos los versos, todos los símiles...pero me encantó: las de una mujer decidida....
    Eres genial!!!

    Besosssss muchos

    ResponderEliminar
  6. y en cambio, hay orillas que se anhelan, como la de alcanzar tierra firme, aunque no se trate de un viaje definitivo, una orilla no es un límite sino una transición, un cambio de velocidades.

    Sabias palabras en la primera y última estrofa, Omar.

    Te mando muchos saludos.

    ResponderEliminar
  7. Hacerse a un lado…Así es Omar; pero no te haces una idea lo de acuerdo que estoy con el contenido de esta reflexiva orilla que nos has dejado.
    Qué maravilla cómo escribes.
    Veo que te fuiste unos meses y regresaste y no sé si volverás otra vez. Yo lo hice después de un año…En cualquier caso,
    Un abrazo grande.
    3,14

    ResponderEliminar

epistolas